Historia del SLAM

La Poesía Slam (Poetry Slam) es una forma de presentar poesía que fue iniciada en 1986 por el poeta norteamericano Marc Smith. La idea de Smith, que surgió con la finalidad de entretener a los parroquianos del club de Jazz “The Green Mill” de Chicago, fue la de poner en escena una especie de competición poética, donde los mismos autores realizarían una lectura o recitación de sus textos que sería evaluada, a través de un sistema de puntos, por miembros de un jurado seleccionado al azar entre el público presente durante el evento. Los poetas participantes contaban con tres minutos para leer/recitar sus textos y el premio fue inicialmente una suma de dinero. El término “Poetry Slam” refiere a los torneos Grand Slam deportivos, y la iniciativa de Marc Smith (aficionado al béisbol y el boxeo) surgió para dar un poco de vida a los aburridos recitales tradicionales de poesía, donde muchos autores leían mecánicamente sus textos sin crear ningún tipo de contacto con el público presente. La jerga deportiva no se limitó a la denominación de esta forma de performance, sino que se utilizó también para denominar a los jurados (“judges”) y al lapso de tiempo estipulado para transmitir los textos: “rounds” de tres minutos, al igual que los de boxeo.



Esta modalidad de poesía “live” o Poesía Viva fue creciendo y haciéndose cada vez más popular hasta alcanzar un amplio desarrolllo en todo el territorio de los Estados Unidos durante los años noventa. 1990 fue justamente el año en que se llevó a cabo el primer campeonato norteamericano de Poesía Hablada. Los certámenes de poesía slam presentaban muchas ventajas con respecto a los tradicionales recitales de poesía: por una lado, una revitalización de la tradición oral, donde la comunicación y el contacto directo con el público es fundamental; pero además abría las puertas a muchos jóvenes procedentes del mundo del punk, el hip hop y la música de rock, para los cuales los concursos de Poesía Slam significaron la posibilidad de darse a conocer y de dedicarse a la poesía sin tener necesariamente que canalizar sus textos como letras de canciones. Para muchas personas, jóvenes y no tanto, que soñaban con una performance sobre la escena, fueron los Poetry Slam el espacio propicio para desarrollar sus talentos y muchas personas interesadas por la poesía, pero que quizá veían a esta forma de expresión como algo destinado a un público reducido, elitista o demasiado intelectual para su gusto, encontraron en estos eventos un espacio alternativo a los foros académicos. Los lugares físcos donde se desarrollaron los Poetry Slam fueron variados desde un principio: bares, cafeterías, sótanos de iglesias, locales de distinto tipo; y el público participante era inusualmente activo: por medio de aplausos, silbidos, abucheos o vítores, demostraba claramente su dinamismo y su influencia en el desarrollo del espectáculo.


Y éste fue otro de los aspectos revolucionarios de los espectáculos de Poesía Slam: la inclusión no sólo de un nuevo grupo de poetas, sino también un nuevo tipo de público, distinto al tradicional y reducido público lector de poesía. Aquí la poesía se transformó en algo vital, dinámico, apasionado, inmediato, que ofrecía a los oyentes un papel protagonista y que atrajo grupos que tradicionalmente no se sentían ligados a la poesía. Muchos han interpretado, con una suerte de ingenuidad política, el espíritu popular y comunitario de los Slam, como una expresión artística de la clase trabajadora, afirmando que aunque un poeta escribiera incorrectamente desde le punto de vista gramatical, o con faltas de ortografía, podía igualmente ser exitoso en un certamen de Poesía Slam. Marc Smith decía, sin embargo, que el éxito se debía a que el Slam reunía el arte interpretativo con el poético, y que a esta performance se le agregaba la emoción y el nervio de toda competición. Para diferenciarlo de otro tipo de actuación, ya sea teatral o musical, en los Slam de poesía no se permitió el uso de acompañamiento musical ni de ningún vestuario o accesorio adicional. Tampoco se permitió cantar los textos sino sólo su transmisión hablada. El poeta debería encontrarse con su público solamente con un micrófono de por medio, y así crear una atmósfera propicia, en solamente tres minutos.

Los críticos de Poesía Slam afirman que este tipo de interpretación favorece a los creadores poseedores de un fuerte carisma personal y que en la evaluación de los textos se premia más al “espectáculo” de transmisión de los textos que a la calidad literaria de los mismos. Por su parte, los defensores de esta forma de comunicar poesía aducen que esta modalidad ha logrado interesar a muchas más personas que las formas tradicionales de transmisión de poesía (presentaciones de libros, recitales) y que es liberador el hecho de que personas comunes y corrientes puedan ejercer de “jurados” de las competiciones de Slam Poetry. Los concursos de Poesía Slam se han propagado con éxito en muchos países de Europa, Asia y América Latina, donde esta modalidad poética sigue muy viva. Desde hace unos años se realiza en México, por ejemplo, el festival de la Unam llamado “Poesía en Voz alta”, que retoma claramente las raíces de los Slam norteamericanos, y en 2007 se realizó el Primer Slam de Poesía de México en la taberna Red Fly de la Colonia Roma. En Octubre de 2008 se celebró en España el segundo certamen en Kosmopolis ’08.

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